Irma Elvira Tamez García. Viajera sin rumbo

Viajera sin rumbo

París, medianoche; entre su infinita geometría y los sonidos del viento me embriago de emoción. Mientras el nocturno paisaje urbano: tan luminoso tan mítico tan soñado comparte amorosas historias. Hilvano ilusiones que han vivido ardiendo hasta el ocaso de mi otoño para bordar con ellas la mágica ruta de luces multicolor que giran como tíovivo entorno a la cabeza. Bebo el viento que sabe a vainilla, y endulza la garganta para gritarle al cielo que aún no quiero irme; asida a las nubes, como espectro del destino, camino sobre arenas que miden al tiempo. Viajera sin rumbo. Ebria de placer, Deambulo sus calles, aspiro sus geranios, camino sobre el Sena, camino sin hundirme. Fundida queda el alma al bronce de un candado con el nombre escrito de esta soñadora. Sonidos de la noche se meten al oído se aferran a quedarse pegados al recuerdo. Arreboles vagabundos unidos a las líneas de un claro amanecer: a tu beso de Enebro, al bullicio subterráneo y a tu toque de miel. Mientras tanto, los amantes cariñosos, cobijados por la luna nueva se brindan románticas caricias que se encienden al ritmo vibrante de la Torre Eiffel.

Diatriba a una mariposa

Navegando colisionada contra la noche, se arrastra entre las sombras que limitan las calles de la gran ciudad; funámbula alquimista de alas multicolor, -con destellos de la inocencia perdida- semblanza fiel de lo que fuiste y copla de la mujer que eres. Deambulas mientras la tristeza en tu bolso aguarda confundida, viento febril que se esparce golpeando carnavalesco rostro donde expelen los deseos escondidos, las malas compañías. La trama rugiente que se anida en las tabernas, hogar donde se refugian tus ilusiones que impacientes esperan como testigos mudos de agonizantes sentimientos. Entre olas de la soledad se desparraman los sueños que en estampida dejaste escapar. Tantas andadas en las calles que desdoblan el silencio. Y ese olor a tabaco, hierba, arrabal y cebada, que te atrapa como líquido fragmento en un tarro de cristal y hielo. La mirada no conjuga con la estridente risa, filtra la huella inexorable de la aurora que no volvió a brillar. Mariposa extraviada, el acopio de besos y caricias que nada sintieron, el doble sentido de vacías palabras formando los versos de un poema que escuchas mientras bailas en escaso atuendo engalanada; falaz estrella perdida en el murmullo del tiempo. Errante tu pienso, te embriagas para continuar de nuevo la negra rutina donde se ahogan las esperanzas y se mueren tus días.

  • Artefactum
  • Cuauhtémoc #201
  • CP 78700
  • Matehuala, San Luis Potosí